jueves, 8 de marzo de 2012

Mujeres en la Historia de la provincia de Xalapa

Hoy se conmemora/celebra el Día Internacional de la Mujer. Este día está destinado para reconocer el papel fundamental y la contribución a todos los aspectos de la humanidad: desde el campo (cuya importancia se recalca hoy en Naciones Unidas), la casa, la ciudad, la escuela, el trabajo… en fin desde cada ámbito donde nuestras diversas sociedades existen las mujeres tienen una remarcada presencia.
Este blog quisiera hacer un pequeño homenaje a todas la mujeres, dando algunos puntuales pero significativos ejemplos de las apariciones de mujeres en el devenir histórico de Xalapa y su Provincia, desde la referencias de archivo que he consultado en anteriores veces. No trataremos de hacer un extenso debate sobre las ventajas/desventajas de las mujeres de la época, pues no hay que olvidar que cada sociedad tuvo, tiene y tendrá, su propio contexto y formas de comportamiento, que aunque pueden llevarnos a reflexiones muy actuales no debemos olvidar su tiempo y espacio específico.

Comenzaré con el caso de una disputa donde las mujeres de la provincia de Xalapa aparecen en el Archivo General de la Nación. En el ramo de "Indios" se recopila documentación referente a los reclamos hechos por indígenas a las autoridades novohispanas. Pues bien, un curioso ejemplo surge durante la realización de unas obras de mantenimiento del camino real Veracruz-México, importante vía comunicaba a la principal puerta del virreinato con su capital. Cabe mencionar que las autoridades virreinales siempre procuraron tener en óptimas condiciones este camino por donde pasaron muchas viajeras, religiosas, esposas, niñas y madres en su trayecto de las costas veracruzanas al altiplano y viceversa. En 1757, año en que se preparaba una feria de flota en Xalapa, el virrey de nueva España encomendó, a través del alcalde mayor de Xalapa, a los naturales de los pueblos de Coatepec y Xicochimalco a la composición del camino Real para la conducción de los efectos de la flota. Se ordenó que a los trabajadores en dicha tarea se les diese un real por cada día de trabajo, y que estuviesen bien comidos, sin que se les maltratara ni molestara en forma. Habían salido los hombres a cumplir con dicha disposición, llevando a varias mujeres para moler maíz y cocinarles en las obras. Días después los gobernadores de los pueblos mencionados se quejaban ante el virrey, porque a las indias no se les había pagado el trabajo por día, sino que les dieron a cada una sólo un Real por los días en que estuvieron trabajando con ellos. Cabe mencionar que, independientemente del motivo por el reclamo los indígenas reconocían el trabajo realizado por las mujeres. Entre otras cosas mencionan que tan sólo moler el maíz les había llevado un día completo; que se les había molestado tanto (de parte del alguacil general de Xalapa y "los sobrestantes"), por "faltas sencillas, que a sus maridos les habían puesto en la cárcel y a ellas se les habían dado tantas penas, como haciéndoles encargos excesivos de productos de maíz con lo poco que les habían entregado. El virrey, el Marques de las Amarillas, accedió a los reclamos y encomendó al alcalde mayor vigilara se cumpliera con lo primeramente mandado. Referencia: Archivo General de la Nación, Real audiencia, Indios, vol. 59, exp. 31, fojas 27-27v

En 11 de septiembre de 1804 en reunión del cabildo Xalapeño, se le recordó a Juan de Bárcena (comerciante de la entonces villa de Xalapa, y en años anteriores miembro del ayuntamiento) que ha omitido poner las piedras que ofreció "poner por donde pasan las mujeres a lavar en el paraje de Techacapa". Dicho recordatorio expresa la necesidad de que las mujeres, de la época contasen con mejores condiciones para realizar tareas cotidianas. Referencia: Archivo Histórico Municipal de Xalapa, Libros de Acuerdos, año de 1804, fs. 139-139v, cabildo de 11 de septiembre de 1804.

Los pleitos domésticos es una constante en toda vida cotidiana, y éstos pueden aparecer en documentos de archivo en donde menos se espere, como en este caso sacado del expediente de correos de Nueva España. En el caso, Matiana García y Barrientos, denunció en 1819 a su esposo Santiago Capetillo, oficial primero de la Administración de Correos de Veracruz, por las terribles cosas que pasó ante el abandono de éste. Entre los agravios relata: la separación de sus hijos; los engaños de familiares y gente cercana a su esposo para no encontrarse con él; y las deudas que adquirió desde la separación matrimonial. Por todo esto pidió ayuda para que el Gobernador Intendente de Veracruz y el Subdelegado de Correos obligasen a su esposo a cubrirle la alimentación necesaria, pague las deudas y le permita ver a sus hijos. En respuesta, el acusado, dió a conocer que su ex-esposa merecía un castigo severo "por difamarlo y escandalizar sus vidas, en donde no ha ocurrido nada de lo que ella ha creído o imaginado", por lo que no está dispuesto a regresar con ella, y pide además se le prohiba refugiarse en el beaterio de Xalapa en donde otras ocasiones se le permitió el refugio, por disposición de su Majestad. Al revisar tantas autoridades reales, eclesiásticas reunidas en un caso, éste distaba ser de un mero pleito domestico y que la mujer conocía muy bien por donde moverse, es decir tenía conocimiento de los superiores de su marido. Es un caso por demás interesante; y que pareciera tan cercano a lo que vivimos.  Referencia: Archivo General de la Nación, Real Hacienda, Correos, vol. 21, exp. 10, fs. 96 - 153.

En otros fondos del Archivo General de la Nación, como el de Indiferente Virreinal, hay un expediente completo producido por el Provisorato virreinal, con el título: "Diversos asuntos matrimoniales entre Indios: En el cual se enlistan varios temas, resaltando los siguientes: "Felisiana Buendía y Nicolás Antonio, quejas de él porque la mujer no lo atiende ni lo aprecia, ella lo acusa de malos tratos, abandono y golpes. Xalapa". Referencia Archivo General de la Nación, Indiferente Virreinal, Caja 1754, 64 fs.

Por último no está de más mencionar, brevemente, dos casos particulares: el de de Teresa Medina, nacida entre 1780-1790, y que fue esposa de un militar novohispano; y el de María Eusebia Espinosa. Mujeres relacionadas con un hecho: la guerra civil de 1810, o guerra de independencia, en tierras veracruzanas.
Teresa Medina, según Manuel Rivera Cambas fue "la que con su persuasión y sus bienes, con oportunos avisos, gastando mucho dinero y exponiéndose más, logró formar la primera reunión respetable de americanos en el Estado de Veracruz. Pues todos los que fueron a apoyar y fomentar la revolución por el rumbo de Naolinco en 1811 y 1812, salieron de la casa de aquella señora." Sus manejos no se ocultaron a la vigilancia de los encargados de la seguridad de la época de Guerra Civil novohispana, con la ayuda de su esposo logró salir de Xalapa y llegar a Naolinco, donde se formó una junta independiente en 1812. Referencia: Manuel Rivera Cambas, Historia Antigua y Moderna de Xalapa y las Revoluciones del Estado de Veracruz, pág. 346.
La siguiente mujer, no cuenta con una biografía realizada, tal vez porque con eso de que la "Historia la hacen los vencedores" se omitió su acusación hacía la junta de rebeldes de Xalapa.
María Eusebia Espinosa, vivía en la misma casa de Teresa Medina, persuadida por su confesor, fue a manifestar a las autoridades lo que sabía sobre unas juntas realizadas en la casa de Medina. Su declaración es por demás fascinante, pues deja ver no sólo cómo se realizaba esta primera junta de insurgentes en Xalapa sino la participación de las mujeres en este complejo proceso de crisis, guerra y disolución de la monarquía española en la provincia. A continuación algunas citas:
"Que con el motivo de vivir en la casa de D. Miguel de Miranda, que habita la señora Da. Teresa Medina, mujer del brigadier  D. Manuel de la Sota y Riva, ha observado que concurren a ella con frecuencia [varias personas] […] y [dice la declarante] hablaban como con reserva, pues si llamaban a la puerta, y si no era de la tertulia, se retiraban para dentro por ser regularmente su conversación en el corredor. Infiriendo de esto que no era bueno lo que conversaban, mayormente cuando la misma señora D. Teresa Medina decía muchas veces, a la declarante, que "siempre los insurgentes ganarían, porque eran muchos", y que aunque antes [Medina] les tenia gran miedo, ahora celebraba y deseaba que derrotasen a nuestros soldados, hasta decir a la declarante que el dia que tal [victoria] sucediese habría de ir de rodillas desde la puerta de la iglesia (la catedral de Xalapa) al Calvario […]"  Asimismo María Eusebia delata a una "Doña Rafaela, que está con la señora Medina, ésta le había comunicado que había ofrecido su protección a los insurgentes desde aquella sorpresa (robo a unas literas en el Encero por parte del grupo insurgente de Mariano Rincón)". Referencia Archivo General de Indias, Signatura, Guadalajara 571, exp 1, "Año de 1812, reservado, número 3º.= Testimonio de la causa seguida contra el canónigo D. Ramón Cerdeña, sobre infidencia" (agradezco profundamente al Dr. David Carbajal López, la referencia a este interesantísimo expediente

Pintura de María Teresa Media en el palacio de Gobierno de Veracruz, imagen tomada de la nota

Con estos pequeños ejemplos podemos ver que hay muchas Historias en torno a las mujeres, repetimos y afirmamos que son parte esencial en los procesos sociales, políticos y económicos de diversas sociedades en diversos tiempos y espacios. Hacemos un atento llamado a respetarlas, valorarlas y celebrar su participación en nuestro devenir cotidiano. Asimismo esperamos que futuros historiadores/historiadoras exploten aún más casos de género en épocas pasadas, sólo así sabremos con mayor precisión de dónde venimos y qué estamos haciendo en este mundo.

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